lunes, marzo 9

XXVI EDICIÓN DEL TORNEO CIUDAD DE LINARES




Alexander Grischuk se proclamó campeón

· El ajedrecista ruso hizo tablas con el armenio Levon Aronian para llevarse el trofeo

Jesús J. Boyero. Linares 07/03/09 - 20:19

Fue una partida ajedrez que tuvo un final de póker, sólo que uno de los protagonistas, el ruso Alexander Grischuk, de 25 años, no iba de farol sino con la mejor jugada. La recompensa, después de 14 jornadas liderando el XXVI Ciudad de Linares, fue el primer premio y un cheque de 100.000 euros.
Hasta el último segundo, literalmente, no se decidió la victoria en el Wimbledon del ajedrez del gran maestro de Moscú, que afrontaba la última jornada con los mismos puntos que el ucranio Vasily Ivanchuk, aunque con mejor desempate. Grischuk necesitaba obtener el mismo resultado que su adversario; sin embargo, Ivanchuk consiguió sin muchos problemas las tablas con las piezas negras con el cubano Lenier Domínguez en 35 movimientos. Todo estaba en el terreno del líder, pero con una posición inferior y muy pocos minutos en el reloj ante el armenio Levon Aronian. Aquí surgió el espíritu de un verdadero campeón, de una persona de muchísimo talento que puede presumir de jugar a un altísimo nivel al ajedrez y al poker. Con menos de tres minutos para 10 movimientos, Grischuk encontró la mejor defensa y un empate en la jugada 41 que significaban un lugar en la historia. “No sabía cual era el sistema de desempate que había previsto la organización, por eso, sólo supe que había ganado el torneo cuando escuché los aplausos del público”, manifestó el ruso.
“Soy mejor jugador de ajedrez que de poker –donde juega profesionalmente en el equipo Unibet-, pero eso no quiere decir que no sea ambicioso en estos dos campos”, declaró un supersonriente Grischuk nada más terminar la partida. “La verdad es que hace unos años llegué a odiar el ajedrez; estuve muchos meses estudiando la defensa Petrov y no encontré la forma de refutarla. Me deprimí muchísimo, pero por fortuna recuperé la ilusión por el ajedrez”, añadió el vencedor que une su nombre en Linares al de sus compatriotas Kasparov, Karpov, Spassky y Kramnik, campeones del mundo. “La verdad es que casi siempre me apuro mucho de reloj; en el fondo necesitó sentir la adrenalina de la falta de tiempo para motivarme y jugar al 100%”, añadió Grischuk.
Un triunfo que significa también clasificarse para la final del Grand Slam que tendrá lugar en Bilbao el próximo mes de septiembre.


Fuente: marca.com

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